Aprende a calcular el costo de oportunidad ante la toma de decisiones

La planificación financiera es parte de una empresa de éxito. Foto: iStock, Getty Images
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Desde tiempos inmemoriales la sabiduría popular afirma que la vida está hecha de decisiones. Si una persona adquiere un producto, está dejando de gastar dinero en otro; si decide salir a caminar durante una hora, descarta ocupar el tiempo en otras posibles actividades. A estas situaciones le podemos asignar un valor de opción rechazada, al que llamamos costo de oportunidad.

¿Cuál es el costo de oportunidad?

En el mundo empresarial, este concepto es ampliamente utilizado para una variedad de situaciones: la elección de un proveedor de materias primas, la apertura de nuevas unidades de la empresa o la contratación de personal. George s. g. Leone, en el libro Planeamiento, Implantación y Control (editorial Atlas), explica el concepto de manera sencilla: “costo de oportunidad es el valor del beneficio que deja de obtenerse cuando, en un proceso de toma de decisiones, se elige un  camino en detrimento del otro”. La idea de costo de oportunidad existe porque los recursos – tiempo y dinero – son limitados. Es decir, no es posible satisfacer plenamente nuestras voluntades y se hace necesaria una elección. Para calcularlo hay que considerar lo que dejamos de ganar con la alternativa descartada.

Cómo calcular el costo de oportunidad

Practique este ejercicio con una hoja de papel. Divídala en dos columnas, una para cada opción. A continuación, complete los espacios sólo con lo que perderá por renunciar a cada posibilidad. Lo ideal sería comparar medidas similares. También es posible contabilizar la felicidad personal, las experiencias perdidas y los gastos implícitos (la posibilidad de utilizar el tiempo libre para especializarse en un tema, por ejemplo). Finalmente, no confundas el costo de oportunidad con los gastos que tendrás con la opción elegida – este es otro cálculo. La idea aquí es estimar lo que pierdes con la opción rechazada, y no con la elegida.

Ejemplo de costo de oportunidad

En las finanzas personales, un ejemplo de uso frecuente para explicar el costo de oportunidad es la inversión en un vehículo. Normalmente, al reflexionar si vale la pena comprar un automóvil, se piensa en el valor del vehículo, en el consumo de combustible (cuánto será el gasto mensual), el impuesto automotor, el mantenimiento, etc. 

Para calcular el costo de oportunidad, el ejercicio es otro. Al gastar una gran suma de dinero, la persona está renunciando a posibles ingresos. Si el automóvil deseado cuesta R$ 40 mil, por ejemplo, este monto podría ser invertido en títulos de deuda pública (que, en Brasil, tienen un rendimiento del 12,25% de interés anual). Es decir, efectuando la compra se puede estar renunciando a R$ 408 mensuales – aquí está el costo de oportunidad.

En el mundo empresarial, los ejemplos son incluso más fáciles de encontrar. Un comercio, oficina o fábrica siempre tiene lugar a mejoras – ya sea de equipamiento, recursos humanos o ampliación de servicios. Si decides invertir en el desarrollo de un comercio virtual, por ejemplo, renunciarás al mejoramiento de la estructura de tu espacio físico (aire acondicionado, mobiliario, etc.), que aumentaría la motivación del personal y la comodidad de los clientes.

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