Despido: la última opción para mejorar la productividad del equipo

Las evaluaciones de desempeño y las devoluciones son esenciales en un proceso de despidos. Foto: iStock, Getty Images
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El despido es un momento malo en cualquier empresa. Significa que un empleado decepcionó, no estuvo a la altura de las expectativas o que la contratación resultó equivocada. Despedir un empleado nunca puede ser la primera opción y no debe ser una decisión impulsiva. Por el contrario: lo ideal es mantener un proceso de evaluación adecuado para evitar la pérdida de talentos y los gastos innecesarios.

Según el Prof. Gretz, conferenciante en el área de recursos humanos, en muchas ocasiones el despido de un empleado pasa por un problema de análisis de la empresa. Explica que, en muchas organizaciones, el proceso de contratación es acelerado porque existe presión para llenar las vacantes.

De esta manera, la posición termina ocupada por alguien sin las características necesarias para esa función, quien, más adelante, no alcanzará los resultados esperados o intentará forzar una transferencia. “Siempre que una empresa despide a alguien tendría que responsabilizar a quien lo contrató, porque probablemente no se realizó la entrevista correcta”, dice Gretz.

Para evitar el despido

El Prof. Gretz afirma que la mejor manera de evitar un despido innecesario es hacer una evaluación correcta del empleado. Antes de despedirlo, la empresa siempre debe dejar claro al empleado lo que está haciendo equivocadamente y en cuáles puntos no está rindiendo.

El proceso de devolución debe prioritariamente centrarse en el talento que el empleado posee en lugar de en corregir sus puntos débiles. Cuando esto fuera necesario lo ideal es apuntar a un área a mejorar.

“Debes ser muy específico para que la persona sepa: “Si continúas así, no vamos a poder seguir contando contigo”, debes enfatizar”, aconseja Gretz. “En muchas oportunidades se toma a las personas por sorpresa, porque el jefe no tiene coraje para hablar y tampoco es un buen ejemplo, entonces siente temor de hablar”, completa.

Gretz reconoce que en ciertos momentos realmente es preciso despedir a un empleado. No obstante, resalta que una salida mejor es la transferencia a otra área. “Una persona que no se desenvuelve bien aquí puede desenvolverse bien allá. La transferencia interna puede salvar un talento”, afirma.

¿Cómo lidiar con el despido?

Celia Spangher, directora de Gestión de Talentos de  Maxim Consultores Associados, afirma que el despido es un momento difícil tanto para la empresa como para el empleado. “A nadie le gusta despedir, porque el acuerdo entre las partes en algún momento falló y a nadie le gusta lidiar con un fracaso, sea por el motivo que fuera. Siempre que se trate al empleado con el debido respeto, la tarea puede llevarse adelante sin mayores problemas, a pesar de ser desagradable”, dice.

Spangher concuerda que la mejor manera de encaminar el proceso de despido es luego de llevar a cabo evaluaciones de desempeño y reuniones de devoluciones constantes. “Si un empleado presenta problemas de desempeño previamente identificados y debidamente comunicados que no han sido resueltos, el despido no será una sorpresa. Si el despido fuera por reestructuraciones o cuestiones no relativas al desempeño, también este hecho quedará claro y no debe causar inconvenientes. El problema se centra en el despido sin transparencia y sin respeto”.

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